Peligros de la dieta Keto – Cetogénica

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Existen muchas concepciones erróneas sobre las dietas bajas en carbohidratos que les han dado mala fama. Sin embargo, en los últimos 30 años se han publicado numerosos estudios que demuestran que el alto consumo de grasas y el bajo consumo de carbohidratos es algo beneficioso.

Por lo general, las personas confunden a las dietas altas en grasas con las dietas altas en carbohidratos, que son muy malas para el cuerpo. Por supuesto, si lo que comes es comida con mucha grasa y, además, muchos azúcares, te estarás metiendo en problemas.

¿Planeas hacer una dieta baja en grasas? Ha sido demostrado que una dieta cetogénica, también llamada “keto”, es más sana y TAMBIÉN más efectiva que una dieta baja en grasas. Cuando comes alimentos con muchos carbohidratos, tu cuerpo produce glucosa naturalmente. Para el cuerpo, los carbohidratos son extremadamente fáciles de procesar, por lo que los utilizará primero. Como resultado, las grasas son almacenadas inmediatamente. Es por eso que las dietas ricas en grasas Y carbohidratos producen problemas de salud. Esto NO es lo que sucede con una dieta keto.

Como precaución, es importante que consultes a tu médico antes de empezar una dieta keto. Especialmente si tienes historial familiar de diabetes o afecciones renales, ya que el aumento en el consumo de proteínas es un gran esfuerzo para los riñones.

El alto colesterol, la hiperglucemia y las enfermedades cardíacas no son algo que deba preocuparte. Las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos son famosas por mejorar los niveles de colesterol y azúcar en sangre y por reducir la incidencia de enfermedades cardíacas.

¿Qué le sucede a mi cuerpo?

Tu cuerpo está acostumbrado a la rutina sencilla de romper carbohidratos y utilizarlos como energía. Con los años, el cuerpo ha desarrollado un arsenal de enzimas para llevar a cabo este proceso, mientras que apenas tiene unas pocas para procesar las grasas. Además, la mayoría de ellas se dedican a almacenarlas.

De pronto, tu cuerpo se enfrenta a la falta de glucosa y el aumento de las grasas, por lo que tiene que producir una gran cantidad de nuevas enzimas.

A medida que tu cuerpo alcanza un estado cetogénico, empezará a utilizar los últimos rastros de glucosa. Esto significa que tus músculos se quedarán sin glucógeno, lo que puede producir una falta de energía y una sensación de letargo. En las primeras semanas, muchas personas reportan:

• Dolores de cabeza

• Confusión mental

• Síntomas similares a los de la gripe (lo que se conoce como “gripe keto”)

• Mareos

• Irritación

• ¡Sí! ¡Básicamente es como tener una semana completa de SPM!

En la mayoría de los casos, esto es el resultado de una disminución en tus electrolitos, ya que la cetosis tiene un efecto diurético. Asegúrate de beber mucha agua y de mantener alta tu ingesta de sodio. De hecho, deberías aumentar tu consumo de sal. ¡Ponle sal A TODO! Esto te ayudará a retener líquidos y recuperar los electrolitos perdidos.

Para una persona normal que empieza una dieta cetogénica -es decir, que consuma solamente entre 25 y 40 gramos de carbohidratos diarios-, el proceso de adaptación tomará unas 2 semanas. Mi consejo es que recortes la ingesta de carbohidratos a menos de 15 gramos al día para asegurarte de entrar en cetosis en la primera semana.

Si vas al gimnasio, es probable que notes, en un principio, que has perdido algo de fuerza y resistencia. Esto es normal. Una vez que su cuerpo se adapte a la dieta keto, aprenderá a utilizar a las grasa como principal fuente de energía. Muchos estudios han demostrado que, a largo plazo, no existe una disminución de rendimiento en los atletas que realizan dietas cetogénicas de pocos carbohidratos. Muchos también reportan mejores niveles de energía durante todo el día.

Cómo empezar

Principalmente, comer una gran cantidad de grasas, proteínas en moderación y muy pocos carbohidratos pueden tener un gran impacto en tu salud: tu colesterol se reducirá, así como tus niveles de azúcar en sangre, y bajarás de peso. Además, tendrás mayor energía y mejor humor.

Una vez que estés preparado mentalmente para perder peso de una manera sana y realista, una dieta baja en carbohidratos ya no te parecerá algo malo. Intenta superar esas primeras semanas difíciles y notarás que esos deseos de consumir carbohidratos desaparecerán.

Algunos estudios han encontrados una relación entre los endulzantes artificiales y las ganas de consumir azúcares, por lo que si consumes muchas bebidas dietéticas o le pones edulcorantes artificiales a todo, lo mejor será que dejes de hacerlo y cambies la filosofía de tu alimentación.

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