Mi Primer Día Entrenamiento Crossfit

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Al igual que en las instalaciones de CrossFit que había visto en los videos, éste no se parecía en nada a un gimnasio tradicional. Sin espejos, sin máquinas para trabajar músculos aislados, sin bicicletas fijas, sin vitrinas llenas de suplementos caros y barras de proteína. La caja, como llaman a cada uno de sus gimnasios, era sobre todo un espacio abierto, con piso de goma dura, techos altos y equipos como barras y discos, pesas rusas (kettelbells), balones medicinales, cuerdas para saltar, máquinas de remo– apiladas ordenadamente alrededor del perímetro. Las paredes estaban desnudas, salvo por las citas atribuidas a Greg Glassman, el fundador de y propietario de CrossFit. “No, no se pone más fácil”, decía una. “Tampoco deseas que así sea.”

Mi evaluación inicial incluyó una carrera cronometrada a través de un circuito típico de CrossFit, durante el cual remé, salté e hice flexiones y sentadillas cargando mi peso corporal. Los chorros de sudor no me dejaron ninguna duda de que no había sacado un Excelente en los ejercicios diseñados para mi. La evaluación fue seguida por una serie de clases elementales, durante las cuales mis compañeros novatos y yo aprendimos los ejercicios básicos. Luego llegó el momento de probar las cosas reales.

Lo más destacado de cada clase era el entrenamiento del día. Mi primer entrenamiento del día consistió en 12 lagartijas de pecho, 9 elevaciones de peso de 125 kilos, y 15 saltos sobre una caja de 60 centimetros. Esa fue una ronda, el reto era completar tantas rondas como fuera posible en 15 minutos. El reloj se puso en marcha, la música house sonaba, las pesas crujían, y mis compañeros de CrossFitters gruñían, gemían, y se gritaban animándose mutuamente. El sudor salpicaba el suelo del gimnasio.crossfit entrenamiento

“¡De vuelta a las flexiones! Pecho al suelo, ¡vamos!” Gritaba nuestra entrenadora, quien también es dueña del gimnasio. “¡Van cinco minutos, por lo que llevan un tercio del circuito recorrido!”

Yo estaba sin aliento y confundido después de tres rondas, y todavía faltaban 10 minutos para el final. No era el único sufriendo les puedo asegurar. Las flexiones de brazos por toda la habitación se volvieron cada vez más difíciles, los saltos menos precisos, y el levantamiento de pesas se puso feo. Y a pesar de que algunos locos por el CrossFit creen que vomitar durante una sesión de ejercicios es una insignia de honor, yo esperaba no eruptar en mi primera salida.

En mi cuarto de hora de iniciación, completé el circuito de tres ejercicios –un “triplete” en la jerga del CF– luego de seis vergonzosos intentos. Dijimos nuestros resultados y el trainer los publicó en una pizarra. Yo estaba cerca de la parte inferior de la clase de una docena de hombres y mujeres, algunos de los cuales me superaban por lo menos en 25 kilos de peso. Una de las mayores sorpresas en esta y las siguientes clases, fue la gama de formas del cuerpo, que no parecían de ninguna manera capaces de acabar con la puntuación más alta. En un día cualquiera el mas delgado podría superar al tonificado o al tipo con mayor musculatura.

Salimos cojeando mientras otro grupo se preparaba.

“¿Cómo estuvo el entrenamiento de hoy?”, preguntó alguien.

“Quince minutos de puro infierno”, jadeé yo.

¡Increíble! dijo sin sarcasmo

 

Tomo solo unas pocas clases para entender por qué mi amigo está loco por el CrossFit. A pesar de lo mal que se siente cuando apenas llevas la mitad de una jornada de entrenamiento, sabes que va a terminar pronto.Y sabes que llegarás la final, porque a nadie se le permite rendirse. Esa es una razón por la que es tan emocionante. Otra es la camaradería. Realmente no estás compitiendo contra tus compañeros de CrossFitters sino contra ti mismo, y todos en la sala quieren que ganes.

Pero al mismo tiempo, tienes que abandonar cualquier idea que tengas acerca de que estar en forma es una búsqueda lineal hacia una meta –ya sea ganar musculatura, tamaño o perder peso–. Tradicionalmente se nos pide en primer lugar definir una meta, luego encontrar un programa diseñado para lograr el objetivo y, finalmente, trabajar usando una serie de adaptaciones que nos acercan a esa meta. Por ejemplo, si quieres volverte más fuerte, el programa tradicional te ayudará a aumentar tu fuerza gradualmente con el tiempo.

Así no es como funciona CrossFit. Los entrenamientos no se suelen programar. Vas de una cosa dura a otra, con el objetivo de volverte mejor haciendo cosas difíciles. El enfoque desconcierta a muchos expertos en fitness.

Hay una aleatoriedad en los ejercicios de CrossFit que en realidad no es ideal para los entusiastas del fitness.

Mi conclusión después de unos meses es que crossfit me ayuda a estar muy fuerte, por supuesto se baja de peso y lo mas importante es la ayuda entre todos que te alientan a continuar y es el soporte que mucha gente necesita para ir al gimnasio.

 

 

 

 

 

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